Déficit de DAO

¿Qué es la histamina?

La histamina es una amina biógena, una molécula natural bien estudiada formada a partir de un aminoácido esencial llamado histidina. Se produce en el organismo a través de una enzima conocida como L-histidina descarboxilasa.

El papel de la histamina en el organismo – Histamina endógena

La histamina desempeña muchas funciones importantes para todos, tanto en las funciones corporales normales como en los procesos del sistema inmunitario. Ayuda a regular:

  • El flujo sanguíneo local y la permeabilidad capilar
  • La contracción y relajación de los músculos lisos y los vasos sanguíneos
  • La secreción de ácido gástrico
  • Las respuestas inmunitarias y alérgicas
  • Las reacciones inflamatorias a infecciones o lesiones
  • La cicatrización de tejidos
  • La comunicación entre las células nerviosas, actuando como neurotransmisor en el cerebro y el sistema nervioso

¿De dónde procede la histamina endógena?

La histamina es producida de forma natural por todos los seres vivos y es un componente normal presente en todos los tejidos corporales. En los seres humanos, la principal fuente de histamina se almacena en células inmunitarias específicas llamadas mastocitos y basófilos. Cuando es necesario, estas células liberan histamina en el torrente sanguíneo.

Por lo tanto, la histamina endógena es esencial, y nuestro organismo la utiliza de forma eficiente. Uno de sus papeles principales es el de apoyar el sistema inmunitario.

La histamina en el sistema inmunitario

La histamina endógena desempeña un papel clave en las reacciones alérgicas. Cuando el organismo entra en contacto con un alérgeno, los mastocitos liberan la histamina almacenada en sus gránulos a través de un proceso llamado exocitosis, lo que desencadena síntomas como picor, hinchazón o enrojecimiento. Estas respuestas, y muchas otras, están mediadas a través de cuatro tipos de receptores de histamina (H1R-H4R), que tienen diferentes perfiles de expresión y biofunciones.

Receptores de histamina en el organismo

La histamina actúa uniéndose a receptores específicos localizados por todo el organismo. Existen cuatro tipos de receptores de histamina, H1, H2, H3 y H4, cada uno con diferentes funciones y ubicaciones, y su activación se asocia con manifestaciones clínicas:

  • Receptores H1: Se encuentran en las células del músculo liso de los vasos sanguíneos, bronquios e intestinos, así como en el corazón y los nervios sensoriales. Son los principales responsables de los síntomas alérgicos como picor, hinchazón, urticaria y broncoconstricción.
  • Receptores H2: Se localizan principalmente en las células de nuestro estómago, las células cardíacas, las células del músculo liso, los mastocitos y los basófilos. Son los principales responsables de la secreción de ácido gástrico, la hipotensión, la taquicardia y el dolor de cabeza.
  • Receptores H3: Presentes en el cerebro humano y activos en el sistema nervioso central (SNC) como parte de las neuronas histaminérgicas. Están implicados en la función de la barrera hematoencefálica y desempeñan un papel importante en los procesos de cognición, atención, impulsividad, sueño, alimentación y regulación homeostática. Regulan la liberación de histamina y otros neurotransmisores como la dopamina, la norepinefrina, el GABA, el glutamato, la acetilcolina y la serotonina.
  • Receptores H4: Localizados en la médula ósea y en las células hematopoyéticas, dando lugar a linajes celulares sanguíneos específicos. También desempeñan un papel en los trastornos autoinmunes, contribuyendo a las vías inflamatorias y a la regulación de las respuestas inmunitarias.

Una segunda fuente de histamina procede de los alimentos. Se conoce como histamina exógena.

Histamina de los alimentos – Histamina exógena

Las aminas biógenas, incluida la histamina, se forman en los alimentos por la acción de enzimas descarboxilasas de microorganismos a partir de precursores de aminoácidos. Este evento no ocurre en las aminas naturales o fisiológicas, que se forman durante los procesos metabólicos de plantas y animales.
La posibilidad de rutas biosintéticas alternativas y la participación combinada de diferentes tipos de microorganismos y sus posibles interacciones complican la determinación de la responsabilidad exacta de la biogénesis de aminas en los alimentos.

Por lo tanto, para que la histamina crezca en los alimentos se necesitan requisitos específicos:

  • Crecimiento de microorganismos con actividad descarboxilasa.
  • Disponibilidad de precursores de aminoácidos y cofactores.
  • Condiciones ambientales favorables para la síntesis y la actividad de las descarboxilasas (pH, Aw, Tª…)

A diferencia de la histamina endógena, la histamina que obtenemos de los alimentos no
cumple ninguna función fisiológica en nuestro organismo. Por lo tanto, una vez ingerida a través de la dieta, nuestro sistema debe descomponerla en el intestino mediante la acción de una enzima llamada diamino oxidasa (DAO), también conocida como histaminasa.

Sin embargo, cuando la descomposición de la histamina exógena se reduce, lo más
común debido a un déficit de la enzima DAO, la histamina puede acumularse en el organismo, alterando el equilibrio con nuestra propia histamina endógena. Los niveles elevados pueden provocar síntomas que afectan a dos o más sistemas orgánicos, tales como:

Los niveles altos pueden causar síntomas como:

  • Neurológicos: Dolor de cabeza, migraña, falta de concentración o vértigo
  • Gastrointestinales: Dolor abdominal, hinchazón, estreñimiento, diarrea o reflujo
  • Musculoesqueléticos: Fatiga, dolor muscular o articular
  • Respiratorios: Congestión nasal, estornudos, asma o secreción nasal
  • Dermatológicos: Eccema, enrojecimiento, urticaria, prurito o hinchazón
  • Cardiovasculares: Mareos, hipotonía o taquicardia

Si padece dos o más síntomas de diferentes sistemas, es probable que tenga déficit de DAO.

Descubra si padece déficit de DAO rellenando un sencillo formulario

Déficit de DAO
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